¿Cuál es la mejor forma de incentivar a los gerentes? En la parábola bíblica de los talentos, el amo divide su propiedad entre tres sirvientes antes de irse. Dos hicieron que su dinero funcionara y duplicara su valor; el tercero lo entierra en el suelo. Los dos primeros sirvientes son recompensados ​​y el tercero es castigado.

La historia bíblica es un ejemplo temprano del problema principal-agente. Al delegar autoridad, ¿cómo puede un director estar seguro de que sus agentes actuarán de manera responsable? El problema generalmente se discute en términos de la capacidad de los agentes para ser codiciosos y tomar dinero para sí mismos. El infortunado sirviente de la parábola actúa por miedo y declara: «Maestro, sabía que eras un hombre cruel». Sin duda, el siervo es arrojado a las «tinieblas de afuera», donde habrá «llanto y crujir de dientes».